Carta desde Chicago

Queridas amiguitas:

Últimamente no para de llover. Y parece que esto de escribir cartas mientras llueve es algo muy artístico. Cuantas veces hemos visto la escena en la que la protagonista escribe a su enamorado mientras observa como una gota de lluvia se desliza por el cristal de la ventana. Pues eso.

Iowa City es una ciudad en el estado del mismo nombre que se caracteriza por ser la sede de la universidad estatal. Allí llegamos con “nuestro” Volkswagen Jetta para hacer una de las paradas técnicas de rigor. Tuvimos suerte de nuevo y encontramos quien nos alojase. Lara, una chica de raíces palestinas que estudiaba psicología y al terminar quería cometer la locura de estudiar Derecho. Insensata. Era una chica llena de vitalidad, con una intensa vida militante. Reivindicar lo palestino en los USA es muchas veces dificiles pero a ella no le quedaba otra. Junto a ella y un amigo suyo pasamos una velada muy amena. Eran gente con muchos intereses y proyectos. A su amigo le metimos en la cabeza lo de cogerse un coche de driveaway, quizá a estas alturas anda por alguna carretera local con rumbo incierto.

Si las interestatales americanas son carreteras monótonas, como cualquier autopista, otro gallo nos canta al mentar las carreteras locales. Antes de llegar a Iowa City, descubrimos el pueblo de Winterset. Este pueblo no es un pueblo del montón, no, es el pueblo donde nació “El Duque”, John Wayne. Y bien que se encargan de hacerlo notar. Aquí les va el culto al personaje. Así que tenían museo de John Wayne (en la que fue su casa natal), la calle principal dedicada a tan mítico actor y numerosas fotografías repartidas por distintos rincones. Teniendo el padre que tengo, parar en Winterset era obligatorio.

Las calles de Winterset eran similares a tantas otras calles de tantos otros Estados. Pero tenía un punto diferente. Encontramos lo que tanto buscábamos, una cafetería local. En los Estados Unidos se está produciendo un fenómeno triste. Las localidades medianas y pequeñas se están quedando sin locales familiares o regentados por pequeños empresarios. En cualquier pueblo mediano encuentras un McDonalds y las demás alternativas van cayendo. Así que el local donde se reúnen los vecinos, la cafetería o garito vecinal, algo tan básico en cualquier sociedad que se precie, va desapareciendo. En Winterset no. Tenían más de tres pequeños restaurantes y cafeterías. En el que comimos no tenía precio. Todos estos yankis con gorra y camisa de cuadros, comentando la actualidad informativa. Me hizo una enorme ilusión que en el país capitalista por excelencia quede un rincón como Winterset donde quedan pequeños comercios en pie, donde no todo son multinacionales, donde la gente se reúne en locales donde se conocen unos a otros y conocen al dueño. Será la influencia de John Wayne lo que les hace heroícos.

Después de Iowa City también encontramos localidades interesantes. Llegamos al Estado de Illinois, donde se veían pueblos más prósperos, con gran variedad de cosas y con un aumento absoluto del número de locales con nombre italiano. Cruzamos Indiana y llegamos al Estado de Michigan. Allí nos metimos a investigar los pueblos pegados al lago Michigan, como Michigan City o New Buffalo, donde pasamos la noche. Entre estos dos puntos hay una inmensa cantidad de casas junto al lago, casas preciosas con dueños indudablemente ricos. Tener una mansión tipo Brad Pitt no es algo entre mis prioridades, pero agarrar un pellizco y hacerse con una casa junto a la tranquilidad del lago Michigan, a eso es posible que no me niegue. No negaremos tampoco que los que vivían por ahí tenían una pinta de pijales tremebunda, haciendo un poco de footing y un nuevo deporte para señoras ricas entradas en edad que consiste en andar rápido. Es parecido a la marcha olímpica, pero con menas restricciones reglamentarias (imagino).

En New Buffalo nos alojamos en la mejor habitación hasta el momento. Resulta que encontramos un motel, llamado Judy’s. Preguntamos por el precio y por si tenían Internet, porque de entre todas las noches, esa era la que más nos urgía consultarlo. En las habitaciones de Motel no tenían Internet, pero tenían también camping donde había wi-fi. Pero nosotros no íbamos equipados para el camping. Tenían unas pequeñas habitaciones muy básicas, simplemente literas y nada más, junto a un sitio para hacer una hoguera. No nos parecía muy mal. Y también tenía un pequeño apartamento con baño, cocina, una salita e incluso chimenea. Eso era lo más caro. Según íbamos haciendo preguntas, Rob, que así se llamaba el dueño,nos iba rebajando el precio. Al final nos lo dejó tiradísimo. El primer pensamiento que tuvimos: “Para las horas que son, este ha visto que no viene nadie y prefiere sacarse sus 50 dolares aunque nos metamos en la habitación grande”. De primeras somos maliciosos, pero la verdad es que repensado te dabas cuenta de que el tío, que parecía muy majo, era un buenazo, porque nosotros nos habríamos ido encantados al sitio de las literas y habríamos pagado igual, el se habría llevado el dinero y sin problemas, y aun así decidió dejarnos la habitación más grande. Aplauso pues para el hostelero más majo (hasta la fecha) que hemos encontrado por estos lares.

A mediados de semana llegó el momento que temíamos, el de devolver a nuestro querido Jetta a su dueña. Aurora ya se había hecho a los controles y yo me había hecho al cómodo (y reclinable) asiento de copiloto. Por la mañana antes de dejar el coche lo llevamos a un lugar de lavado a mano. El coche estaba lleno de roña y al limpiarlo descubrimos que tenía un interesante desconchón en la pintura. A estas alturas no sabemos si su dueña se habrá quejado de algo y si eso repercutirá en nuestro deposito. Informaremos. Sea como sea, el coche lo dejamos sano y salvo en Ann Arbor.

En la ciudad de Ann Arbor nos alojaba Thom. Un estudiante de Filosofía, Ciencias Políticas y Francés (aquí puedes mezclar muchas materias). Además de estudiar francés era un total francófilo, quería vivir en Francia o Suiza. Como persona, era encantador, muy atento, agradabilísimo. La ciudad de Ann Arbor es también sede universitaria y su vida transcurre en torno al campus. Tenía muchas más cosas que Iowa City y el campus era más bonito. Por lo visto estaba inspirado en los campus ingleses, tenía un aspecto muy europeo. Tiene el auditorio con mejor sonoridad de Estados Unidos y un impresionante parque llamado “The Arbs” que más bien parece un bosque. Para no renegar de lo mío, confesaré que visité la biblioteca de Derecho, que es algo que hago cuando tengo la oportunidad porque en el fondo me gusta ver a la gente clavando codos y me entra incluso cierta nostalgia de las horas de biblioteca. Aunque para bibliotecas, lo destacado era la biblioteca general de la universidad, ocho pisos con una cantidad enorme de libros. Que pena no poder leerlos todos.

Thom era semivegetariano (comía pescado) y nos hizo una lasagna con espinacas y tofu que era para quitarse el sombrero. También era amante del vino y nos dio a probar más de una botella distinta. ¡Así es dificil no hacerse amigos!

De Ann Arbor vinimos a Chicago. Retrocedimos varios cientos de kilómetros hacia el Oeste en un autobús lleno de estudiantes que se iban de fin de semana. A destacar la re-pija sentada tras nosotros, que decía “Oh my gosh” cada dos minutos (sí, gosh y no god) y comentaba a voces mientras hablaba por teléfon que por un lado tenía a sus amigos del campus y a su nueva alma gemela, su compañera de habitación, y por otro lado a la gente latina, la coolest people que te puedes encontrar en esta vida. Esta gente adinerada cuando se hace amiga de un pobre se sienten como Elliot y su amistad con ET, algo inaudito y apasionante.

¿Qué nos trae a Chicago? Básicamente, los tejados verdes. Un tejado verde consiste en organizar una especie de jardín en los tejados de los edificios, de forma que reduce la contaminación, es más agradable estéticamente, regula la temperatura interior y otra serie de ventajas. Aurora está particularmente interesada en la materia y había una serie de conexiones que había que explotar. No se si os acordáis de nuestra estancia en Fukui. Allí conocimos a una chica llamada Sara que era de Chicago, puso en contacto cibernético a Aurora con Jerry, un amigo suyo que trabaja en el departamento de Medio Ambiente de Chicago. Se cruzaron varios emails de información acerca de los tejados verdes. Una vez llegados a Chicago, había que contactar con Jerry. Así que eso hicimos, contactamos con el. Jerry fue todo simpatía y atención hacia nosotros, nos organizó una visita al museo de ciencias naturales y a su tejado verde, tejado al que no mucha gente puede acceder. Además nos explicó distintos proyectos que tienen en su departamento para recuperar algunos ecosistemas o para hacer de Chicago una ciudad más verde. Parece que se lo toman bastante en serio, por lo visto el alcalde de la ciudad está verdaderamente comprometido con esta causa.
Paralelamente a Jerry, en Chicago tenemos también un anfitrión: Jason. Jason vive en un área llamada Franklin Park, juega al fútbol normal, habla castellano con un nivel bastante alto y es un amante de la música.

¿Os gusta la cerveza? – Nos preguntó al llegar
Sí, claro

Así conocimos un nuevo mundo, el mundo de su nevera, una nevera llena de cervezas de distinto tipo. En EEUU nos hemos llevado una sorpresa con el tema cervecero. Pensábamos que se limitaban a cervezas tipo Lager, que son las que se beben en Castilla. Si allí tenemos la Mahou (cerveza mediocre que se convierte en celestial cuando es una cañita bien tirada, ¡magia!) o la Cruzcampo, pensaba que aquí se limitaban a la Miller, Budweiser y demás. La sorpresa es que su nivel cervecero SUPERA al alemán y se ACERCA al belga. La cantidad de marcas es abismal, tienen una gran cultura de la cerveza local y las pequeñas destilerías por encima de las marcas más industriales, tienen una gran cantidad de tipos de cerveza y hay multitud de establecimientos donde venden todo tipo de marcas. De la mano de Jason nos adentramos en un mundo apasionante de zumo de cebada (siempre con moderación), sin duda la mayor sorpresa gastronómica que nos hemos llevado en este país.

Junto a su amigo Rob, Jason canta canciones mexicanas y cubanas. Escuchar a este par de gringos cantar “Guadalajara” no tiene precio. Aquí en EEUU se lleva lo que llaman el “open mic”, micrófono abierto. Vas a un bar y te pones a cantar. Decidieron que ayer era el momento para hacer una demostración y se plantaron con sus guitarras en el bar “Weeds”. La fauna de este bar era similar a la del glorioso “Café Doré”. Su sueño, un tal Sergio, era un tipo enorme con un peto vaquero y gafas de sol, tenía una busto suyo que era idéntico. En este bar había un loco poniendo videos de los Rolling Stones del año de Mari Castaña, intercalado con videos en los que a Mimi Rogers completamente desnuda le daban un masaje. Fauna local. El concierto se escuchó de Rob y Jason se escuchó de aquella manera,pero lo importante fue pasar un buen rato.

Otro agradable descubrimiento de estas tierras es el “garito americano”. Es un bar que está a medio camino entre nuestros bares de toda la vida y nuestros pubs. Abren a las 3 o 4 de la tarde y cierran a media noche o algo más tarde, de Lunes a Domingo. No son bares para el fin de semana con copas a precios abusivos, son antros oscuros en los que en líneas generales dan mucha importancia a la música, con mesas donde apoyar el codo y pasar un rato tranquilo. Por atmósfera no es como nuestros bares de tapas, por precios, tipo de gente que va, actitud y demás no es tampoco como nuestros pubs. Es un punto intermedio y necesario, complementario a lo que tenemos allí por Europa del Sur.

Anuncios

~ por Antonio en septiembre 15, 2008.

8 comentarios to “Carta desde Chicago”

  1. Bueno, bueno, así que ese país va sacando más cosillas agradables… pese a John Wayne. Interesante el dato de las cervezas y lo de los bares, será un poco tipo Ekaitz entre semana, un garito que abre, te sientas a tomar algo y te vas de tranqui… es lo más parecido que se me ocurre, sobre todo por el rollo ‘bar oscuro, con música…’

    Pues nada, a seguir bien. ¿Próximo destino? Ya nos contareis.

    Un abrazo desde el curro (último día ya).

  2. Me dicen que Chigaco es muy bonito. ¿Es cierto? No es de las ciudades de las que yo tenga un recuerdo bonito por las películas, claro. Aunque supongo que no van vestidos de años veinte y que no te encuentras gangsters ni a los intocables de Elliot Ness. Seguro que preguntar por esos temas es como hacerlo por la Dolores en Calatayud. Deben estar hasta las narices, y más esos selectos concienciados con los que te relacionas.

  3. Jon Baine (escrito john wayne pero esto es españa y mi abuelo lo lleva pronunciando asi desde que tengo uso de memoria y yo no soy quien para corregirle) mola un puñao y eso te lo dice cualquiera que sea mdioipseudoaficioinado a los “western”
    Yoo termine ayer los examenes, con lo que sigo teniendo que hacer mil cosas pero con algo de tiempo olibre y menos estreses asi que en breve reecibiras nuuevas, por lo demas me alegro mucho de que vaya mejorando el pais, os sigo leyendo 😉

    Abrazos y besos para ambos

  4. Bueno, yo en lo de John Wayne, aunque solo sea por tradición familiar me pongo en el lado de “a favor”

    Maria Luisa, Chicago podía haber sido bonito en su momento. Tiene muchas casas de ladrillo visto, son chulas, pero el centro es todo rascacielos. Su nueva apuesta son los tejados verdes, pero yo creo que es más dañino echar abajo un edificio de 4 alturas para sustituirlo por un rascacielos, que no poner tejado verde en el rascacielos. Sobre Al Capone hay mucha información aquí, venden postales y cosillas variadas.

    Superpaguer, te estaba echando de menos, iba a poner un video de youtube como reclamo, pero ya que has hecho acto de presencia, me lo guardo!

  5. yo quiero ir para mis 15 a chicago indiana ayudenme para sacar mi visa

  6. yo sueño con estar en chicago para mis 15 años quiro conocer dineilandia, california y chicago como le are

  7. holaaaaaaaa soy ramses abdiel mendez vargas mi gran sueño seria ir para chicago aber a mi papa pues aunque no lo crean llebo 15 años que no lo veo y quiero verlo pero la situacion economica en la que estoy no es suficiente para hacerlo realidad.haci que si alguen se pusiera a pensar el situacion en la que estoy se darian cuenta lo que se siente estar sin un papa que tede consejos y cariño..por faboy alludenme les dejo mi correo…

  8. […] originalmente en Camino a casa, 15 de Septiembre de […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: