Rapido sobre la isla de Sakhalin

Llegar a la isla de Sakhalin es un reto para cualquier viajero, sea ruso o foráneo. Sólo se comunica con el gran subcontinente ruso por medio de un ferry desde la pequeña ciudad de Vanino.

Cuando un tren llega a Vanino , generalmente procedente de Vladivostok o Khabarovsk, sabes que los que descienden corriendo van a Sakhalin. En la misma estación de tren, en un rincón apartado, hay una pequeña taquilla en la que venden el pasaje para el “parona”, el ferry. Los horarios son totalmente inciertos. Una llamada para preguntar acerca del próximo tren a Sakhalin nos dará la misma respuesta siempre :

Si quiere saber cuando es el próximo barco a Sakhalin, lo sabrá acercándose a preguntar el mismo día.

ฟCuál es la frecuencia? A veces dos barcos por semana, a veces uno, a veces tres. La hora, imposible de saber. De ahí el todos contra todos en la taquilla. Puedes pasarte una semana esperando en Vanino y que el aluvión de ruskis metiendo codos te deje esperando otra semana más. El único hotel de la ciudad hace negocio gracias al barco. Incertidumbre en estado puro.

Si consigues entrar en el barco, que parece el del señor Widmore, en unas 15 horas alcanzas el puerto de Kholmsk. El barco te obsequia con una cena de “rancho” rusa y la compañía de hordas chinas que van a trabajar allí, Dios sabe en qué.

Por la presencia china, principalmente, el control de pasaportes es especialmente exhaustivo.

La isla de Sakhalin tiene una historia polémica. Fue alcanzada por exploradores rusos y japoneses en el siglo XVII de forma casi paralela y desde entonces ambos mantienen una disputa por el territorio. Hasta la II Guerra Mundial estuvo partida en dos, pero a partir de la misma pasó por completo a pertenecer a la Unión Soviética.

Las ciudades más importantes son Kholmsk y Yuzno Sakhalinsk. Destacan por ser iguales que tantas ciudades de construcción bolchevique. Los mismos bloques de edificios, las mismas calles, la misma plaza dedicada a Lenin con la estatua. Las mismas marshrutkas, las pequeñas furgonetas privadas, haciendo de transporte colectivo. Estas marshrutkas se introdujeron en gran escala con la introducción de la economía de mercado y son la experiencia rusa por excelencia junto al tren transiberiano. Tras pasar por distintas épocas, el urbanismo soviético se desarrolló al máximo en los periodos de gobierno de Krushev y Brezhnev, con modelos prefabricados que pueden verse de punta a punta del país. La isla de Sakhalin no es una excepción.

ฟDe Japón? Poco puede verse en Sakhalin. Pese a la frialdad en las relaciones diplomáticas, algunos empresarios japoneses están tratando de hacer negocios en la isla. Por ello, además de un gran número de coches nipones, un nuevo tipo de local de ocio está apareciendo en la ciudad portuaria de Korsakov: el karaoke.

Me temo que Miguel Strogoff no llegó a pisar una isla tan remota. ฟSe perdió algo? Probablemente, la aventura de alcanzarla por mar.

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~ por Antonio en agosto 14, 2008.

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