Carta desde ChangKhan (III)

Jongruk, el dueño de nuestra casa, es un futbolero empedernido. Fue parte del equipo técnico de una selección tailandesa juvenil que ganó un campeonato asiático en el 2001. Aquí es el entrenador del equipo del instituto. Probablemente sea el que más sabe de fútbol de todo el pueblo, me dijo “Atlético de Madrid, red and white”, y eso es bien importante. Con el hemos ido al entrenamiento del equipo del instituto y a ver algún partidillo. Uno de los días me hizo pronunciar unas palabras ante todos, no tenía mucho sentido porque el no me entiende ni la mitad de las veces, así que imaginaos a los chavales. Pero bueno, yo elogié a un chavalin muy bajito que en los rondos peleaba como el que más, y todos tan contentos.

Aquí seguimos con nuestro ritmo de vida relajado. Le hemos cogido muy bien el ritmo al pueblo. Al principio los horarios nos volvían locos. Aquí comen entre doce y una, y cenan entre seis y siete. En grandes ciudades puedes hacer tu ritmo, pero aquí o comes y cenas a esa hora, o nada. Nos cuesta un poco adaptarnos, pero parece que lo vamos logrando. Si vas a un restaurante más tarde de la hora de comer, probablemente te encuentres a los dueños durmiendo la siesta en el suelo.

La comida aquí es lo que más nos llama la atención. En esta casa el desayuno está incluído. Normalmente sólo tienen bollitos y algo de fruta, pero nos han cogido cariño y la dueña de la casa nos compra de todo para desayunar. Unos tallarines con una salsa de curry y frutos secos ha sido hasta ahora el mejor desayuno. Aquí toman cosas así, yo estoy en la gloria. También muchas cosas con leche de coco.

Nos conocemos prácticamente todos los restaurantes del pueblo, al menos los de esta zona. Lo que más nos gusta es el somtam, que es la especialidad de la zona y que como ya os comenté es ensalada de papaya. Un día que fuimos a comerla, nos pasó algo que nos dejó bastante tristes. Y es que Aurora perdió su cuaderno en el que había estado apuntando todo tipo de cosas del viaje desde hacía cinco meses. Era un gran tesoro, pero Aurora se suele despistar facilmente con las cosas pequeñas. Lo sacó un momento en el restaurante, lo dejó sobre la mesa y se lo dejó ahí. Cuando nos dimos cuenta volvimos a buscarlo pero ya no estaba. No tenía ningún valor económico, pero alguien debió cogerlo y quedárselo. Otra cosa no tiene sentido, porque si lo hubiesen encontrado los del restaurante creo que lo habrían guardado para devolvérnoslo, ya que somos los únicos falangs que van allí y es fácil identificar que es nuestro. Pero bueno, el cuaderno desapareció y fue una lástima. Mejor ni pensar todas las cosas de todos los países que Aurora había ido apuntando: vocabulario, recetas, direcciones…

Al volver de buscar el cuaderno por todas partes, se lo dijimos a los de nuestra casa. Montaron un despliegue bastante importante, hasta dijeron en la radio que el cuaderno se había perdido, pero nada, no ha vuelto a aparecer. Aurora se ha comprado uno nuevo, esperemos que no se pierda.

Esta última semana hemos tenido más compañía en la casa, ha habido algo más de movimiento. Hay una chica francesa que va viajando por el mundo con la que hablamos de tanto en tanto. Y también hubo un grupo de catalanes muy majetes con los que estuvimos mucho rato. Nos hizo mucha ilusión, la gente del sur de la civilización solemos conectar bien, para nosotros fue bonito que vinieran porque hace ilusión encontrarse con gente de carácter similar. Ellos iban a estarse tres semanas recorriendo Tailandia, iban con un coche de alquiler, eran ocho en total. Cuando vinieron, no estaban los dueños de la casa y prácticamente fuimos nosotros los que les vendimos la habitación.

Con el grupo de catalanes fuimos a dar el paseo por el río Mekong. Mover el barquito para el paseo vale 1000 baht, da igual que vaya una persona o catorce, así que al ser ellos ocho y nosotros dos, nos salió a 100 baht cada uno. Tantos días junto al Mekong, ya tocaba darse una vueltecita. Estuvimos “al lao de Laos” , donde los niños se subían a los árboles y saltaban desde ahí al río. El conductor de la barca sería un gran amigo de la Guardia Civil, ya que iba bebiendo una litrona mientras conducía y hablando por el móvil. En esto del paseo, se me ocurrió una idea maravillosa. Estaría genial hacerse con un barquito pequeño y recorrer todo el Mekong desde China hasta Vietnam. Pero tranquilos, que esta vez no será, ya será a la próxima.

También hemos tenido esta semana nuestro primer masaje tailandés. Una mezcla de dolor y placer, aunque al final te quedas como nuevo. El que nos dio el masaje es un tipo que se llama LumPin. Lleva una barba larga rollo malo de película, cuatro pelillos pero larguísimos. Va con chandal y una gorra y por lo visto es una eminencia, viene gente de todo el país con lesiones importantes a que el les de masajes. El pasa de moverse de Chiang Khan, el que quiera verle, que venga. Es además el maestro de los centros de masajes que hay en el pueblo y también el masajista del equipo de fútbol. Un fiera. Uno de los catalanes tenía una lesión en la rodilla y se comprometió a darle un masaje, no se que pasaría al final porque esto fue el último día que estuvieron.

Los catalanes nos dejaron tras dos noches. La última noche se la pasaron cantando en el karaoke que tienen aquí montado en la salita de la casa. Lo hacían con mucha entrega, especialmente uno de ellos que creo que se llamaba Oscar. Si lo hacía mejor o peor, no lo se, pero al menos cantaba, porque en el karaoke luego todos nos avergonzamos y yo el primero, dadas mis escasas habilidades para el canto. La verdad es que les echaremos de menos y ojalá tengan un buen viaje. Llevaban pocos días en Tailandia, los primeros días habían ido a varios resort. Aquí en ChiangKhan se encontraron en una casa más humilde, pero hicieron varias cosas en contacto con la gente del pueblo, como jugar al fútbol con los chavales, ojalá se acuerden, con el paso del tiempo, más del contacto humano que de los monumentos y resorts. Bon viatge per als catalans!

Ayer fue un día especial en el pueblo porque vino una banda de rock que por lo visto es bastante famosa en Tailandia. Montaron un partidito de fútbol la gente de ChangKhan contra los de la ciudad de Loei, invitando al cantante del grupo a jugar en el equipo de ChiangKhan. Tras el partidito fueron todos los de los dos equipos a cenar y Jangruk nos invitó a ir con el, con su hijo Piqué (le llaman Piqué por el central del Barcelona, antes del Manchester United, antes del Barcelona juvenil) y todos los demás. La gente estuvo todo el rato pendiente de nosotros, de que nos nos faltase de comer y de beber. Tanto era así que nos pusieron cerveza y en cuanto dábamos un trago nos la volvían a rellenar. Nos costó horrores pasar a los refrescos, pero hubo que hacerlo porque estos nos iban a dejar etílicos.

Después fuimos al concierto del grupo. El dueño de nuestra casa es una eminencia local, todos le conocen y nos colaron sin pagar. Aunque duramos poco. El es profesor del instituto y había muchos chavalillos bebiendo cerveza y haciendo el gamba. Ya sabéis como es esto, es universal. No es que se bebiesen una cerveza, es que hacían las típicas gilipolleces de bebérselo de un trago o a ver quien bebe más. Este se mosqueó con todos los chavales haciendo el gamba y decidió que mejor nos fuésemos.

Esta es la vida en un pueblo tailandés del norte. Nos quedan pocos días por aquí, pero los aprovecharemos para seguir descansando y reponer fuerzas para nuestra próxima (y última) etapa del viaje.

Creo que esta semana pasada fue el cumple del meu cosí, Jacobet, “el traca de la Marina Alta”, así que le dedico esta carta a el y a sa mare.

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~ por Antonio en agosto 10, 2008.

2 comentarios to “Carta desde ChangKhan (III)”

  1. Me alegro de que esteis bien, te imagino por el pueblo saludando a todo el mundo, como en Jesus Pobre. Por cierto, la gente de Jesus Pobre le pregunta al Tio Eduardo por tu viaje, y luego comenta lo de che que lejos, o similar.
    Ya han arrancado las raices del arbol grande, se cargaron los tubos de la piscina al quitarlas con la excavadora,. Te mandaré por email una foto del arbol que han plantado en sustitución para que no te traumatices con el cambio. Es bastante impresionante el cambio.
    Novedades del pueblo, pocas porque solo he bajado un día: En Denia han puesto alquiler de bicis y el nuevo concejal de turismo ha puesto gratis los autobuses de la Marina por la tarde para que la gente no utilice los coches. Hoy, lunes, habia mucha menos gente en el pueblo que otros años, no se si será la crisis que nos invade.
    Ayer tuvimos merienda cena light tipo abuela con los nietos del tio Eduardo.
    Estoy a la espera de tu hermano, creo que llega mañana. Tenemos mesa en L’Era, ya te contaré.
    Creo que el día 16 viene la tía Margui con Bea a ver la entrada mora.
    El día 15 va papá a comer a casa del mafioso, está un poco mosca porque he declinado la invitación para estar con Miguel. Pero es que tenemos una intensa vida social inglesa y me estoy empezando a aburrir del tema antes de haber empezado siquiera.

  2. Xe que lluny, diran.

    Sobre mesas en restaurantes, ya dije que comentarios los justos. Una paelleta de L’Era… xe que bona.

    Lo del mafioso y tal, es para subir la audiencia, como Albareto, o que?

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