Carta desde Ekaterinburg

(estamos teniendo algunas dificultades para subir fotos, cosas de la poca disponibilidad de Internet por estas tierras)

Queridas amiguitas:

Nuestra estancia en Moscu fue basicamente una estancia tecnica, una parada para coger fuerzas y seguir adelante.

Nos liamos a hacer papeles. Por ejemplo, el tema del registro. Es obligatorio estar registrado cuando vas a Rusia, en teoria te tiene que registrar un hotel, pero hay agencias que te hacen el papeleo. Es todo raro porque esta todo como clandestino pero al mismo tiempo anunciado aqui y alla.

Otra de las cosas que hicimos fue intentar cambiar cheques de viaje, para algo los hemos sacado. En casi ningun banco sabian lo que era eso. En el que lo sabian, tenian un problema y no nos lo podian cambiar. Por si fuera poco, solo hablaban ruso. Miraban a Aurora y se ponian a hablar en ruso, ella no entendia nada asi que me miraban a mi como diciendo que yo si que tengo cara de ruso.

Hicimos tambien una excursion destacada al Decathlon de las afueras, para que Aurora comprase unas botas y no se le encharcaran los pies. Eso si que fue conocer Moscu, nos fuimos a un barrio totalmente alejado del mundo , caminamos junto a una autopista por medio de un barrizal… buena inauguracion para las botas.

Los rusos son bastante extranos. En general son todos muy secos, parece que te hacen un favor por hablarte, a la minima te gritan o te hablan en plan borde. En fin, cuestion de caracter.

Hemos conocido una pequena comunidad castellanoparlante, con los que hemos contrastado nuestras impresiones sobre Rusia y los rusos. El mas destacado es Carlos, mencionado la semana anterior, bibliotecario del Cervantes. Nos hizo un tour por dicho Instituto, del que lo que mas me chirria es su difusion de la cultura espanola, que es eso? Castellana, catalana, vasca, todas? Sea como sea, Carlos es un tio majisimo y nos alegramos muchisimo de haberle conocido por alli. Otra persona que conocimos se llamaba Ana, una filologa conocida de mi padre, que tambien nos dio un paseo y nos invito a cenar. Hay rusos amables despues de todo!

Junto a Deric en la casa pasamos muy buenos momentos, Deric es sin duda el tipo mas hospitalario que hay en toda la ciudad. Nos ha dado enormes ganas de ir a visitar las islas Filipinas. Para nosotros haber sido sus huespedes es todo un honor.

Cambiamos Moscu por la aventura del transiberiano. Un ferrocarril que cruza toda Rusia. Decidimos lanzarnos a la aventura del Platzkarny, la tercera clase, despues de haber ido por Ucrania en kupe, segunda. Ahora nos arrepentimos de haber ido en Kupe porque es mas caro pero practicamente igual.

En el tren, vas compartiendo espacio con otras seis personas, en realidad con todo el vagon porque no hay puertas (en el kupe si, pero vas con cuatro de todas maneras). Ibamos con dos senoras, una chica joven y un senor que olia bastante a alcohol. Una de las senoras fue nuestro angel guardian, no hablaba ningun idioma conocido para nosotros pero hizo todo lo posible por facilitarnos el viaje y ayudarnos con todo. En general es facil, te dan unas sabanas y las metes en la cama, hay unas mesas donde comes y como hay poco que hacer, duermes la mayoria del tiempo. A parte el tren va haciendo paradas en las que puedes bajar 20 minutos y hay muchas senoras vendiendo comidas tipicas, asi que bajas y las compras. La gente al menos es honrada, porque no entendemos los precios, les ensenamos todos los billetes y cogen lo que es justo. O al menos nos parece justo, porque les sueltas 500 rublos y te devuelven 480, eso quiere decir que han cobrado 20 (menos de un euro) por una hamburguesa y un pan relleno de cebolla (algo tipico), asi que no creo que nos timasen.

Llegamos a Ekaterinburg entrada la noche y nos perdimos, como es habitual en nosotros cuando llega la noche.El barrio de Sergei, nuestro anfitrion, esta algo alejado de la ciudad. Cogimos un autobus, teoricamente el correcto, pero la parada a la que teniamos que ir nadie la conocia. Al final el autobusero nos dijo que por 100 rublos el nos llevaba a la calle exacta, al portal exacto. Se los dimos, pero una vez los cogio en cuanto vio la calle nos dejo ahi, sin buscar el portal. Aqui los portales son un infierno, no hay quien los entienda, porque un numero de calle igual tiene cuatro o cinco portales, ademas igual despues del 18 va el 29 y luego el 4… total, que el chofer encontro dos borrachas y nos enconmendo a ellas. Las tipas no sabian ni donde estaban, empezaban a coger a Aurora del brazo, no se veia nada. Ibamos algo cagaos y yo llevaba la navaja sacada, en plan peli de Eloy de la Iglesia. Ni que decir tiene que no soy maestro en las armas blancas (ni las otras) y en caso de peligro lo mismo hubiese sacado el sacacorchos de la navaja suiza o las tijeras. Las tipas se pusieron pesadas, cero que querian dinero aunque no entendiamos, nipanimayo. Por suerte habiamos hablado con Sergei y el mando a su hijo Sasha a nuestro encuentro, con lo que nos rescato de las borrachas.

Dormimos algo y por la manana del sabado fuimos a comprar el siguiente billete. Despues, visita a Ekaterinburg, una ciudad que es como un barrio del extrarradio de Madrid solo que tambien es asi en el centro. Tiene un lago y varios rascacielos, poco mas. Nosotros nos contentamos con usar sus desvencijados trolebuses en los que las senoras controladoras de billetes van ciegas de vodka y cayendose para los lados o durmiendose. Dos personas vale 20 centimos de euro, asi que no vale la pena timarles aunque sea un espectaculo lamentable.

Aqui estamos, en la puerta de Asia. Rodeados de rusos.

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~ por Antonio en abril 27, 2008.

2 comentarios to “Carta desde Ekaterinburg”

  1. Bueno, por lo visto el humor de María no es una excepción, cuando vuelvas le podrás explicar a la abuela que, en realidad, era la más alegre de los rusos. Tu abuelo, en uno de sus discursos definía a los rusos de la guerra civil, como una invasión mongólica, o asiatica, o algo así, ya te buscaré la cita. Tener mucho cuidado. Please. Dicen en internet que ekaterimburg es la ciudad más industrial de Rusia. Que Dios os coja confesados con el resto.

  2. Si que tenemos cuidado, los rusos no podran dominarnos 😉

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