Carta desde Poznan

Queridas amiguitas

Esta semana tenemos algo menos que contar porque ha sido la más tranquila en lo que va de viaje.

Tras mi última carta el pasado domingo, culminamos la noche cocinando en casa de Julien una gran ración de migas. Afortunadamente para todos, fueron de las que mejor me han salido nunca y eso que el chorizo que puedes encontrar en Alemania no es que sea gran cosa.

Al día siguiente recorrimos Hamburgo perdiendonos por las calles de sus barrios mas interesantes. Nos dejaron unas bicis y recorrimos el barrio de St Pauli, Altuna, las zonas de Laeszstrasse y Schulterbrat. Descubrimos Hamburgo paseando, que es como se debe, y vimos mucha vida en sus barrios. Es una ciudad fascinante, no una ciudad para visitar sino más bien para vivir.

Nuestro camino a Berlin fue bastante curioso. Nos pusimos a esperar y nos paró un señor. Nos dijo que nos llevaba, pero que tenía que parar en un sitio intermedio durante algo más de una hora. “Vale la pena, es un sitio muy bonito”. No nos cerramos a conocer nuevas ciudades y ya teniamos un coche por lo que nos ahorrabamos esperar más adelante. Asi que fuimos al lío. El conductor, Lottar, trabajaba en entrenamiento de negocios, que viene a ser explicar a las empresas como hacer determinadas operaciones y cosas así. Fuimos hablando con el, correspondia con un perfil que vamos viendo mucho, el del antiguo autoestopista.Nos preguntabamos que tendria que hacer este señor… y resultó que habia tenido que ir a Hamburgo para comprar una furgoneta y se habia programado el dia con una parada en la zona de Haffkrug, que es una zona costera muy tranquila. Como era su plan del día, lo cumplió con nosotros. Aunque como era su plan relajante, se fue por su lado y nosotros por el nuestro y quedamos en encontrarnos en un punto hora y media después. El pueblo este era como dirían en la Marina Alta,”rebonico”, muy tranquilo, con una playa pequeña, varios sitios para comer y descansar, nada de grandes construcciones… con playas como esta ¿para qué siguen yendo a la Marina Alta? Ellos serían más felices quedandose en casa y nosotros más felices sin ellos, pero me temo que los alemanes seguirán acompañandonos. Sin acritud hacia ellos, conste, pero es que en verano es la invasión, yo pensaba que sus playas serían una mierda y no era el caso.

En nuestro camino hacia Berlín paramos también en un bar de camioneros muy curioso y fuimos hablando con Lottar de nuestras cosas. Al final nos dejó en Berlin tras un viaje muy interesante en el que el nos comentó sus ideas de viajes en coche por Rusia.

Una vez en Berlín, nos encontramos en Hohenzollernplatz con nuestro viejo camarada Pellón. Estudiante de Física, anarcoespañolista, compañero de militancia durante varios años, apareció vestido con falda, barba de talibán, cresta y la ocurrencia de no comer carne. Así están las cosas a este lado de Europa.

Para celebrar nuestro reencuentro, Pellón nos comunicó que había escuchado acerca de un enorme monumento sovietico casi desconocido para el turismo en la zona de Treptowerpark. Tras pasar por cerca del bar Casiopeia, una especie de semi-okupa gigante, nos dirigimos en medio de la noche hacia el parque. En total oscuridad nos pusimos a pasear por el parque de marras, que mas que un parque parece un bosque. No veiamos ni torta, de vez en cuando nos encontrabamos con parejitas que nos iban indicando (mal todo el rato), pero estabamos cada vez más perdidos. Sorprendentemente en mitad de la noche y de la oscuridad del bosque nos encontramos ¡un Burger King! y allá fuimos a preguntar a la empleada. Esta vez nos dieron buenas indicaciones y llegamos al monumento. Una cosa enorme. Bonito, grandioso. Me divide el corazón. Porque por un lado está la belleza estética del monumento en sí mismo y el gran homenaje a los libertadores de Berlín del nazismo. Pero por otro lado, pienso si algo tan grandioso y con tanto adorno se corresponde con el espiritu comunista, que imagino más austero. Sea como sea, el caso es que los vimos y pasamos un buen rato tratando de encontrarlo.

Al día siguiente hicimos un plan muy deseado: no salir de casa en todo el tiempo. Era necesario kostrificarse y Pellón es el más adecuado para tal cosa. Pasamos el día leyendo, viendo peliculas en el ordenador, tomando alguna cerveza y sacandonos pelusilla del ombligo. Pellón, para dar mayor credibilidad a su nuevo aspecto taliban, llevaba un pijama todo roto que parecía sacado de Guantanamo.

Repuestas las fuerzas, llego el dia de ver las cosas que hay que ver en Berlin. El CheckPoint Charlie, punto de paso entre zona yankee y zona comunista en el antiguo Berlin, curioso. La torre de la televisión, grande. Alexanderplatz… pues una plaza. Un parquecito con una estatua de Marx y Engels, esa si que me gustó más. Austera, discreta. La puerta de Brandenburgo y otro monumento al soldado ruso que está en el parque cercano. En fin, cosas que ver, que valen la pena ver. Pero lo curioso de Berlín es que es una ciudad “sin centro” y que aunque haya monumentos, lo que vale la pena de la ciudad es la ciudad misma.

Aquella tarde salimos con Pellón a tomar una Franziskaner y ocurrio lo que tenia que ocurrir. Los revisores nos cogieron. Tanto va el cántaro a la fuente… Además eran unos corruptos. La multa es de 40 euros, nos ofrecieron que les pagásemos 20 euros a cada uno y ahí quedaba la cosa. Así que ellos salen ganando, no el Metro, en fin, les invitamos a unas cervezas. Nosotros nos tomamos las nuestras en un barque que le gusta a Pellón, que como punto curioso tiene el hecho de que cuando vas al baño está sonando constantemente una radionovela.

El viernes dormimos otra vez como merece la ocasión antes de salir de expedición. Volvimos a Treptower park, a ver el monumento comunista con luz. En esa zona hay un parque de atracciones abandonado en el que nos dijeron que se podía entrar. Nos fuimos hacia allá, pero nos llevamos un chasco porque habian puesto guardias de seguridad. Así que nos contentamos con rodearlo. Es curioso Berlin, es una capital europea llena de espacios abandonados, sin orden alguno, con descampados aquí y allá, no hay nada que sea el “centro”. Podemos entender como tal la zona de los monumentos, pero aun así no es donde está el centro de vida. Eso no existe. Así que en ese sentido es una ciudad bien aprovechada.

Por la tarde teníamos una fiesta en casa de otro Erasmus, Ernesto. Fue la fiesta de las coincidencias. Ernesto conocía a Guille Bornstein de la facultad de Física de la Autónoma. Uno de los invitados, Pablo, estudia Historia con el Adri en la Autónoma. Una chica, Carmen, asturiana, estudiaba Industriales en la Politécnica de Madrid con el Txiva. El mundo a veces parece enorme y otras veces es diminuto. La fiesta fue de traca, el piso estaba petado, muchisimos alemanes, algún italiano, varios castellanos, un par de vascos… gente de todas partes. Aunque el gran fichaje fue Moritz. Era un chaval que nadie sabía muy bien como había llegado a la fiesta, intentaba ligar con todas – Aurora incluida – llevaba un pedo de colores y no hacia mas que cantar y beber, y viceversa.

Acabamos la noche en el bar Rosi’s, un bar más que interesante. Está ubicado en una especie de nave industrial abandonada, por llamarlo de alguna forma. Es un sitio que reviste antiguedad por todos los costados. No tiene nada a los lados ni encima, por lo que no hay vecinos a los que molestar. Habia una sesión de reggae, salsa y cumbia mezclada con folklore vasco,¡casi nada!. Un bar muy interesante. Alli fuimos con varios de los amigos de Pellón y el gran Moritz, que acabó ligando con una. Un gran tipo, no se olvidó de despedirse de nosotros pese a su triunfo. Ahi es donde se ve a los grandes, en los triunfos. La pena es que no vino Iñigo, otro amigo de Pellón con el que congeniamos muy bien.

Llegamos a casa a las 7:30, ya sábado. Así que pasamos el día durmiendo. Pellón se fue a Grecia y nos quedamos una noche más con su compañera de piso, Natalia, una chica de Picassent, su amigo Amador, de Aldaia y el gato, que se meo en la sábana de Pellón.Se estaba bien asi, escuchando acento valenciano todo el rato.

Ahora estamos en Poznan. La llegada ha sido buena. Hemos tenido alguna dificultad para salir de Berlin porque al sitio donde ibamos para empezar el viaje no llegaban trenes los fines de semana, asi que hemos tenido que ir a Tempelhoff. Hemos puesto en practica un nuevo metodo, poner en el cartel “Proxima gasolinera” (en este caso, Nachte Tankstelle). Muchas veces es complicado salir de las grandes ciudades pero este metodo ha funcionado esta vez. Lo unico, que el conductor que nos ha cogido solo hablaba aleman y no nos entendiamos con el. Nos ha dejado en la estacion de servicio y alli nos han recogido una pareja de profesores jubilados que iban a caminar por la zona de Frankfurt Oder a ver unas rosas especiales que crecen junto al rio Oder. Eran muy majetes y hemos hablado un buen rato con ellos, tras buscar el mejor sitio para dejarnos finalmente hemos acabado en la frontera de Polonia, en el lado polaco. Alli hemos cambiado euros por zlotys – bautizados ahora como “flopis” – y hemos seguido a la busqueda de conductor. El conductor que nos ha llevado era un polaco residente en Alemania bastante parco en palabras aunque con muy buen gusto musical, nos ha puesto rock and roll bastante tranquilillo.

El viaje por Polonia ha sido interesante, es un cambio total. Sales de las potentes “autobahn” y entras en unas carreteras nacionales con muchisimo trafico. Es un caos como conduce esta gente, se adelantan por los arcenes y tambien por la izquierda aunque haya coches de frente. Es curioso todo esto, las carreteras de entrada estan llenas de Puticlubs, hay muchisimas tiendas de frutas y ceramica en los arcenes… lo interesante es que vas atravesando pueblos y ves el panorama. Hay un pequeno tramo de autopista que llega a Poznan, ahi ha transcurrido la parte final de nuestro viaje. El conductor, que se llamaba algo asi como Wojek, nos ha dejado en las afueras y alli nos hemos apanado para llegar a casa de Piotr, nuestro nuevo anfitrion. Piotr tuvo fiesta ayer y estaba con una resaca impresionante, pero nos ha llevado a la ciudad a ensenarnos varios de los monumentos, la ciudad es bastante tranquila y bonita con una arquitectura muy interesante. El dato curioso de la excursion es que unos “kikos” han venido a invitarnos a su reunion de la comunion catecumenal en la iglesia de los Jesuitas. Hemos declinado la oferta, pero la verdad es que habria sido interesante participar y debatir con ellos, a mi me gustan este tipo de debates profundos, especialmente con gente religiosa.

Hoy iremos a casa de Martin, amigo de Piotr, ya que Piotr tiene gente en casa, pero son vecinos asi que es como si estuviesemos con los dos. Y poco mas por esta semana.

En el apartado de menciones especiales, quiero rememorar que durante esta semana mis padres han hecho cuchucientos años de casados. No será un matrimonio perfecto, pero me han enseñado casi todo lo que se y a ser la persona que soy, así que no se si el mundo debe celebrar esta efeméride o maldecirles por la creación del monstruo. Pero sea como sea, yo lo pongo aqui

Por otro lado, desde estas tierras tan distantes quiero mandar un abrazo muy caluroso a todos los compañeros de la Coordinadora Antifascista de Madrid, que están sufriendo de nuevo el acoso mediático y la persecución del gobierno socialista, que tiene la buena costumbre de alardear de ser más represor y más ultra que el gobierno anterior. No es que queramos seguir o no seguir adelante, es que no nos queda más remedio que seguir adelante.

Anuncios

~ por Antonio en abril 6, 2008.

2 comentarios to “Carta desde Poznan”

  1. Ahora ya si que sí; entráis en la parte “exótica” del viaje. McDonalds más dispersos, menos tiendas Zara…y peores carreteras.

    Es más, estoy pensando yo…¿En zonas rurales de Rusia por donde tenéis que pasar tendréis acceso a internet?

    Bueno, espero que sí; pero yo por si acaso aprovecho a escribiros y así lo podáis leer.

    Lo mismo de siempre; mucho ánimo, muchos abrazos y mucho cuidado! jejej

    Un abrazo

    PD: Recordar que colecciono marcapáginas…que es algo barato y que pesa poco. jajaja

  2. Gracias por el recuerdo a tus padres. Puedes estar seguro de que lo han hecho lo mejor que han podido y, la verdad, nos sentimos muy orgullosos de nuestros hijos, para lo bueno y para lo malo, son “nuestros niños”. Bueno se sensato y pórtate bien.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: