Carta desde Hamburgo

(foto de Groningen)

Queridas amiguitas

Esta semana pasara a la historia de nuestro viaje por haber tenido en ella nuestros dias tercero y cuarto con sol. Lo cual es algo que se venia echando en falta.

En nuestra ultima jornada en Amsterdam, Martijn, nuestro anfitrion, nos aviso corriendo. “Chicos, por fin vais a tener sol”. Asi que planifico un dia en el que iriamos a la explanada de los museos – creo que ese seria el nombre en castellano – a comer unos bocadillos en el cesped. Asi que nos dirijimos alli contentos y felices, en el tranvia numero cinco en el que todo el mundo se cuela, ibamos recorriendo Amsterdam viendo el sol, llegamos al sitio en cuestion y… comenzo una nevada terrorifica. Se nos quedo cara de tontos, o de mas tontos, y acabamos metidos en una cafeteria tomando unos bollos tipicos. Lo malo es que era una zona de museos, por tanto turistica, por tanto cara. Al final acabo el vendaval de nieve y pudimos tomar el bocadillo. Pero ese no seria un dia de sol.

Junto a Martijn recorrimos andando un buen tramo de Amsterdam, desde esa zona hasta Westerpark, donde el vive. De camino paramos en uno de los celebres CoffeeShops. Nada especial. Yo segui a lo mio tomando alli las hierbas que mas me gustan, que como es sabido es el te verde.

Nuestra salida de Amsterdam fue de traca de Caballer. En una pagina de Internet, liftershalte, vimos que recomendaban un buen punto para salir de la ciudad con el dedo levantado. Pero la informacion estaba mal. El autobus en el que habia que ir estaba mal, habia que coger otro. Pasamos un buen rato en la oficina de informacion de transportes intentando averiguar la manera de llegar. Al final habia que coger el metro y dos autobuses mas, todo ello nevando. Al llegar al sitio en cuestion, se suponia que tenia que haber una gasolinera al lado. Pero nada. En medio de la nevada llame al recien inaugurado centro de operaciones, o sea mi amigo Chicho, para que me informase en vivo y en directo y con Internet delante acerca de como llegar al sitio. Segun lo que ponia en Internet, estabamos bastante cerca. Nos pusimos a andar, llegamos a la gasolinera. Mierda. Estabamos en la gasolinera de en frente. En el lado de la autopista que volvia a Amsterdam. Y no queriamos volver a Amsterdam. Queriamos irnos de alli. Como nevaba de nuevo comimos algo alli y comenzamos a preguntar a los empleados. “No tengo ni idea de como se puede llegar al otro lado andando”. Desde luego cruzando a pie la autopista no era la opcion mas adecuada para nuestras vidas. Solo se nos ocurria volver hacia atras por el pueblo de Muiden – que es donde habiamos llegado en bus – y buscar algun puente o algo para cruzar al lado de en frente. Cuando ibamos maldiciendo nuestra suerte por tener que andar con las mochilas y bajo la nieve un trecho indefinido, un coche empezo a pitarnos. Nos pregunto a donde ibamos y le señalamos el otro lado de la autopista. “Bueno, estoy yendo a una reunion en Amsterdam y estoy llegando con mucho adelante, asi que os llevo”. Asi que este joven ejecutivo nos resolvio la papeleta y nos cruzo al otro lado.

Una vez alli, comenzamos nuestro metodo habitual de preguntar a los conductores a ver si van aqui o alla. Pero el encargado de la gasolinera nos dijo que ahi no podiamos estar y nos mando al lateral. Asi que toco usar el metodo del cartel, que es un petardo porque es menos directo. Y volvia a nevar con fuerza. No funcionaba y estabamos helados, por lo que decidimos que yo me quedaria escondido en el lateral con las mochilas y Aurora iria a preguntar de estrangis a los conductores para que no nos viera el gasolinero. Al final nuestra insistencia dio sus frutos, de nuevo un transportista nos haria el tramo. Se trataba de Timo, vendedor de sillas de montar a caballo e independentista de la region de Frislan. No tenia sitio atras y teniamos que ir los dos en el asiento del copiloto, Aurora estrujada contra la pared y yo con la mitad de mis posaderas fuera del sitio. Pero al menos calientes.

Timo iba a su centro de trabajo, a 20 km de Groningen. Ahi nos dejo, en una parada de autobus en medio de ninguna parte y de una fortisima nevada. Todo blanco a nuestro alrededor. En principio pensamos irnos a un buen sitio cercano y volver a sacar el cartelito. Pero nevaba muy fuerte, estabamos helados y vino el autobus. Solo eran dos leuros, asi que lo cogimos y nos plantamos en Groningen.

Groningen es una ciudad pequeña con una gran universidad, por lo que se caracteriza por su gran poblacion juvenil. Estabamos alli con una pareja, Liewe, estudiante de informatica, y Lien, de medicina. Tenian una casa bastante grande, dos pisos para los dos, todo fruto de la mezcla de las ayudas de sus padres y del gobierno. El gobierno holandes da bastantes ayudas a los estudiantes, practicamente un sueldo del cual la mitad es para ti y la otra mitad la tienes que devolver sin intereses al ritmo que tu puedas cinco años despues de terminar la carrera. A ver si aprendes ZP, que no haces mas que prometer becas. Sociolistos… Bueno, que me pierdo. La cosa es que estos chicos no solo tenian una casa asi sino una conexion a Internet que iba como aquel de los dibujos animados, Meteoro. En menos de diez minutos se bajo el capitulo de Lost y como lo tienen todo interconectado lo pudimos ver en la pantalla grande. Como se esta poniendo la cosa! El dia de nuestra llegada nos hicieron un plato tipico holandes. La comida tipica de Holanda es basicamente pure de patatas con cosas. Con verduras, a veces con carne. Bien rico, no cabe duda.

Al dia siguiente salimos a ver la ciudad, que nos produjo una muy buena impresion. Mucho verde, muy tranquila y todo bicis, por todas partes bicis y bicis. Lo raro alli era ver coches. Hubo un momento en el que vimos tres coches seguidos y ya la gente se agobiaba del ruido del trafico. A las 12 comimos. Porque es lo que se hace ahi. Nos es imposible cogerles el ritmo de las comidas a esta gente. El caso es que comimos en un puesto de pescado frito en la calle por tres euros.

Las tardes de los miercoles Liewe y sus amigos de la universidad montan cenas, cada semana le toca a uno y aquella semana tocaba en su casa. Por supuesto, a horas intempestivas. Todos convocados a las 19:00, todos puntuales. A las 19:20 ya habiamos terminado de comer la ensalada de pasta. Luego todos hablaban de sus cosas. Su amigo Paul era todo un fenomeno. Se nos puso a hablar y nos cayo muy bien. Nos hizo preguntas politicas y filosoficas y nos dijo sus reflexiones. Hacia una carrera que era “estudios americanos” y estaba muy interesado en los indios de Dakota. Al final hablamos de un tema que me gusta especialmente, que es acerca de si el espiritu procede de la materia o la materia del espiritu. Los que me conocen saben por cual me decline.

Al dia siguiente nos despedimos de todos y emprendimos el camino hacia tierras germanas. Saliamos hacia Bremen. El primer conductor que decidio llevarnos fue un jubilado, Franz, que nos conto que ahora era el mejor momento de su vida porque hacia todo lo que queria, leia libros, iba a la sauna y pensaba en grandes cuestiones. Nos hizo el favor de llevarnos a la primera gasolinera nada mas cruzar la frontera hacia Alemania. Pero no pasaba ni un alma. Que pasaba? Que la gasolina es mas barata en Holanda que en Alemania, asi que todos los alemanes que vivian en la zona iban al otro lado de la frontera. Pero no nos importaba lo mas minimo. PORQUE HACIA SOL. Estabamos ahi sentados en la hierba junto a la gasolinera mas contentos que unas castañuelas porque hacia sol y con sol todo cambia.

Comimos en la cafeteria de la gasolinera y empezaron de verdad los problemas de idiomas. Porque parece ser que en Alemania no son muy buenos con el ingles. Nadie nos entendia, asi que pedimos lo que entendimos, una sopa y una salchicha, y vuelta al lio. Peter, profesor de una escuela de adultos de la zona, nos dijo que ese era muy mal lugar y nos llevo a una localidad, algo asi como “Lian”, donde tendriamos mas suerte. Efectivamente, tras esperar un rato dos señores pararon y nos llevaron hasta Oldenburg. Nos llevaron alli y nos regalaron una cerveza, cosa bastante graciosa porque en Madrid vamos de tanto en tanto a una cerveceria llamada Oldenburg.

En Oldenburg, tres trabajadoras sociales que iban hacia Polonia decidieron llevarnos hasta nuestro destino final. Llevaban el coche hasta arriba de cosas, pero nos metimos como pudimos entre risas. Solo una hablaba ingles, nos conto que tenia un novio en Marruecos, le contamos un antiguo viaje por alli y se quedo muy contenta porque conociamos Erfoud, que es el pueblo del novio.

Ya en Bremen, nos dejaron en el Ikea de la ciudad. Es lo mas cerca que he estado hasta la fecha de un Ikea. Alli cogimos un bus y fuimos al encuentro de Torsten. Lo siento pares, pero aqui estoy cogiendo la costumbre de colarme en todas partes. Porque uno, es muy caro, y dos, no hemos visto todavia ningun revisor.

Torsten estudia medios digitales en Bremen y tiene una gran experiencia de viajes por Asia, por lo que el primer dia lo pasamos hablando acerca de sus viajes. Vive en una casa antigua que esta rehabilitada, viven seis personas alli pero con gran independencia unos de otros y pagando 180 euros por cabeza. La habitacion de Torsten era enorme, de hecho alli fuimos los tres, en realidad la habitacion eran dos habitaciones. En Madrid hay casas mas pequeñas que eso y la gente se hipoteca de por vida. La casa esta enorme tenia tres espacios comunes, que eran el baño, una gran cocina y una especie de garaje en el que tenian un futbolin y gane a todos. Y ese fue nuestro tercer dia con sol en todo el viaje.

En Bremen tenia un objetivo. Visitar la estatua de los musicos de Bremen o, como yo la llamaba, de los trotamusicos. Por supuesto es lo primero que hice en cuanto visite la ciudad. Luego fuimos a comer en la plaza del Domschof de Bremen. Es curioso porque tenian muchos puestos de comida callejera ahi. Con el mal tiempo que tienen. Por que no hay de esto en Madrid? Esta prohibido? Antes de que los supermadrileñis se pongan a la defensiva, lo pregunto por curiosidad. No se si a nadie se le ocurre o esta prohibido por algun tipo de reglamento municipal. La cosa es que es bastante facil en Alemania encontrar sitios de comida callejera y bien barata, tienen dos o tres cosas tipicas y pagas entre 2 y 4 euros. Nosotros nos tomamos una potente Ersbensuppe que nos sento de maravilla.

Bremen es una ciudad mediana con mucho encanto. El centro es especialmente bonito con la iglesia esta del Dom y todas sus calles peatonales. Tiene un parque en lo que eran antiguamente las murallas y en pleno centro una zona – bastante turistica – de casitas pequeñas y callejuelas.

Por la tarde habia un encuentro de estos de couchsurfing, como no sabiamos que hacer pasamos varias horas en una libreria hasta la hora. Conocimos a varias personas bastante interesantes, algunos de ellos con experiencia en el autostop en el pais. Tambien salimos a cenar a la calle, pero, cosa chunga, a las 8 en pleno centro, un viernes, todo cerrado.

Para salir de Bremen, Torsten nos convencio para hacer “trenstop”. En Alemania no se que tinglado hay exactamente, pero la cosa es que si compras un billete de dos o tres personas, pueden ir en realidad hasta cinco. Torsten nos acompaño a la estacion y fue preguntando a las parejas o grupos que veia a ver si nos aceptaban para ir con sus billetes. Al final dio resultado. Nos despedimos de Torsten y fuimos con dos hinchas del Arminia Bielefeld hasta Hamburgo. El Arminia Bielefeld va de culo en la Bundesliga y estos pobres chicos van por toda Alemania a animarlo. No hacen mas que volver frustrados a casa, pero bueno, como el Alcoyano. Eran bastante majetes, hablamos sobre Schuster y sobre cosas de gran importancia como la copa de la UEFA o Zidane. Gracias a ellos viajamos gratis en tren hasta Hamburgo, asi que me he hecho seguidor del Arminia Bielefeld.

En Hamburgo, en medio del gentio que iba a ver el partido, llegamos en metro hasta Reeperbahn, donde vive nuestro nuevo anfitrion Julien con su compañera de piso Maria. Estaban buscando un nuevo compañero de piso porque el otro que tienen es un brasileño antisocial. Ademas viven en una especie de comuna, nadie tiene cuartos sino que uno duerme donde haya sitio, por lo que estan buscando a alguien que se adapte a su sistema. Asi que vimos unas cuantas entrevistas de trabajo y pasamos un rato muy divertido con las preguntas de Julien a los candidatos, como “que tipo de persona eres?”. Que mal rato pasaban los entrevistados.

La tarde la pasamos hablando con Julien acerca de temas importantes. Vaya racha llevamos, aunque yo lo paso bien porque encima ahora ando leyendo Rayuela y tengo la cabeza fina con tanto pensamiento. Hablamos acerca de la evolucion humana y del materialismo dialectico, entre otras muchas cosas. Julien es un nativo de la isla de Reunion que ha pasado un año de su vida viajando ininterrumpidamente en bicicleta por Europa y otros tres viviendo en distintos sitios. Ahora ha decidido instalarse en Hamburgo.

Hoy disfrutamos del segundo dia de sol de la semana. Hemos ido al estadio del St Pauli a ver si tenian abierta la tienda – sin exito, mañana repetimos – , tambien al puerto y al centro, que Julien lo llama el gueto porque solo hay tiendas de ricos y mucho pijerio.

Por cierto, el Arminia Bielefeld empato con el Hamburgo, que va segundo. Sin embargo, estan en zona de descenso.

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~ por Antonio en marzo 30, 2008.

3 comentarios to “Carta desde Hamburgo”

  1. Se ve que te afecta el sol. Me alegro de que se haya despejado porque los otros días todos lo que contabas era como muy triste. Demasiado trascendente para un blog de viajes. Ya sabes que yo soy muy superficial y no entiendo de esas cosas. Espero que te siga durando el buen tiempo. Supongo que no hay revisores porque a nadie se le ocurre colarse, lo mismo conlleva una supersanción si te cogen, esta gente permite los porros y te hunden por tirar papeles a la calle, son raros raros. Y no se por qué, o si están permitidos los puestos de comida callejeros. También los he visto en las pelis americanas. Supongo que les brearán a permisos y licencias, etc. con lo que será prácticamente imposible instalarlos. Sólo se ven en las ferias y eso. ¿Sigues las noticias españolas? ¿Sabes lo del caso Mari Luz? Supongo que eso corrobora nuestra fe en el funcionamiento del sistema judicial y penitenciario español. Besos y más besos. ¿Sigues aligerando la mochila?

  2. El viaje en si mismo es algo trascendente, no viajo para ver museos o piedras sino para conocer sociedades o culturas y eso lleva a reflexiones trascendentes. El plan “me lo estoy pasando pipa tal y cual” no me va, todo tiene lo bueno y lo malo.

    Lo de Mari Luz si lo he leido. En fin, asi es nuestro sistema judicial. Imagino que seguiran llenando las carceles de preventivos por nimiedades. Esta mal de raiz, como todo. Alegria!

  3. Yo creo que el problema de los puestos callejeros en Madrid es lo de los platos típicos, en Alemania te pueden hacer salchichas, en Francia baguettes, en Italia pizzas, pero aquí no se puede servir un cocidito o una paellita para llevar.
    De todas formas sabes que todo es cuestión de inventarlo, a lo mejor cuando volvais y con lo bien que cocias te lo puedes plantear seriamente.
    Eso sí pide todos los permisos pertinentes no te vayan a meter en la carcel.

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