¿Qué voy a hacer yo sin libros?

Me puede picar el mosquito anopheles y hacerme coger la malaria. Me puede matar un terrorista suicida en Pakistán, de paso que se lleva al paraíso a unos cuantos compatriotas. Me puedo montar en un avión lowcoast asiático y acabar sumergido en el océano. Unos ruskis mafiosos pueden secuestrarnos, o quizá unos yakuzas. Podemos coger un hongo en el pie por no llevar chanclas en el momento oportuno. Nos podemos encontrar con un tsunami. La policía corrupta del país X nos puede acusar de espionaje para sacarnos unos euros y mirar hacia otro lado (pare i mare no patiu…). Pero a mi lo que me está quitando el sueño es esta cuestión: ¿qué voy a hacer yo sin libros?

Leo un libro por semana, a veces dos. Sin contar los textos políticos o sociales que leo de manera constante a lo largo del día. Muchos de los libros que leo, lo reconozco, son basurilla, noveluchas para pasar el rato, pero yo los leo y me entretengo. No se me ocurre habitualmente nada mejor que hacer que leer algo. Así que no paro de darle vueltas al tema de cómo me las voy a apañar yo para leer.

Tengo idea de viajar ligerito de equipaje. Me he fijado un límite de 7 kilos en la mochila, si cuando llegue el momento de prepararla veo que pesa más sacaré cosas hasta alcanzar el peso previsto. 7kg es el límite, pero me gustaría que pesase unos 5. Y los libros pesan, máxime si quiero leer durante ocho, nueve, doce meses. Es evidente que no puedo llevar 52 libros encima, es absurdo. Así que me pregunto cómo narices me las arreglaré.

Escuché decir que Napoleón mandaba llevar su biblioteca particular al campo de batalla porque le afectaban sufrimientos parecidos a los míos. El tipo jugándose Europa y preocupado por leer tal o cuál libro. No me parece ninguna desfachatez porque yo haría lo mismo. Pero me imagino que a tan importante persona algún soldadito francés le haría el trabajo de tenerle los libros dispuestos. No creo que el señor Bonaparte llevase una mochila a cuestas con ellos.

Se cuenta también que un insigne viajero argentino, Ernesto Guevara, a posteriori comandante del pueblo cubano y de los corazones rebeldes, el mío incluido, llevaba dos mochilas. Por un lado, la del equipaje, por otro, la de los libros. Nótese que nuestro buen Che daba la misma importancia al equipaje físico que al mental. Claro que él era un ejemplo de superación y constancia. Para un tipo que se dedicaba a subir montañas mexicanas al tiempo que le daba un ataque de asma, llevar más peso del recomendado sería apenas una minucia. Pero yo no soy un atleta que digamos (a no ser que consideremos atletismo pegarse de tanto en tanto una carrera con las lecheras detrás) y me gusta más tirarme a la bartola que a un tonto un lápiz. Si por mí fuera, viajaría tumbado en mi cama voladora, comiendo en plan romano las delicias del mundo. Yo soy de la Marina Alta, la tierra de la gosera, eso de llevar una mochila a la espalda y otra al pecho… sólo de pensarlo me duele hasta el cerebelo. Además, que no podría llevar los libros suficientes para mantener mi nivel lector.

Che Guevara llevaba un buen puñado de libros, aunque no suficiente para abarcar toda la duración de su viaje. ¿Cómo se apañaba entonces tan constante lector? Viajando por América Latina, no tenía difícil conseguir libros en castellano en cualquier país. Tengo comprobado que soy capaz de leer libros en castellano (lógico), valenciano-catalán, italiano, portugués (no lo hablo pero ya he hecho la prueba) e inglés. Incluso esforzándome un poco creo que podría leer algo en francés, aunque sean cuentos infantiles (no creo que mi nivel de francés de para mucho más, pero al menos me mantendría entretenido). Imagino que conseguir libros en inglés no me será muy difícil a lo largo del recorrido, pero leer en inglés, aunque lo entienda, se me hace más pesado. Leer en inglés un libro originariamente escrito en inglés lo veo aceptable, pero me saltan chispas si tengo que leer en inglés libros escritos originariamente en otra lengua, porque si no lo voy a leer en su lengua original, que teóricamente es siempre lo mejor, por aquello de traduttore, traditore, prefiero leerlo en una lengua que entienda mejor: la mía.

La cosa tiene miga. Algunos dirán que con todo lo que voy a ver tendré suficiente intensidad mental como para necesitar libros. Bueno sí, vale, pero los necesito igual. Me gusta eso de viajar en tren con un libro en las manos y el paisaje fluyendo por las ventanas. Además los libros que leo viajando los disfruto más, me llegan más al alma, los recuerdo mejor que otros. No se por qué pero me complementan el viaje, me lo hacen mucho más ameno.

Más o menos tengo una solución pensada. Llevaré conmigo un par de libros de estos que tienes que leer y releer para entender algo. Libros con los que batirme en intensos duelos intelectuales y ser vencido una y otra vez para así volver a empezar. Tengo cuentas pendientes con Aristóteles y quizá las pueda saldar con unos noodles de por medio. Algo de economía política tengo también por aquí, así que creo que con eso cubriré bastante tiempo. Añadiré alguna novelilla al pack y ya veremos que hago con ella. Y me leeré lo que sea que se lleve Aurora, aunque sea un libro de geobotánica, para matar el mono.

Mierda de libroadicción.

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~ por Antonio en enero 28, 2008.

7 comentarios to “¿Qué voy a hacer yo sin libros?”

  1. Mira… personalment sóc d’aquelles persones a qui entusiasmen els llibre. Si bé és cert que blogejar em treu temps m’agrada assaborir-los i sempre en tinc de coimençats , finiquitats però presents al meu voltant… Ara bé… en aquest viatge, no se… potser se m’acut que facis una bona tria, llibres que t’interessin, amb paper finet si potr ser i dels quals puguis desempallegar-te rollo bookcrossing.

    I mentrestant, mentrs l’entenguis, assaborint publicacions aborígens….

  2. I ensant-ho perquè no escriure’n un mentre viatges…

  3. Ya te dije que, en la medida que me sea posible, te iré mandando escritos varios, relatos, poemarios y demás obras literarias filtradas por mi dudoso criterio de selección. Si aparte de mí, el resto de los adeptos a vuestra vida y obras os manda ocasionalmente otros escritos al correo, no creo que llegues a igualar la voracidad lectora que gastas hoy en día, pero sí paliarás en cierta medida ese mono que te corroe. Puedes imprimirlos e ir devorándolos en los trenes, pero si no quieres acelerar la destrucción de los bosques amazónicos, también tienes la posibilidad de leerlos en el iPod de Auro: http://www.moonshadow.es/2007/03/05/libros-electronicos-en-el-ipod/

    Sé que no es lo mismo que en papel pero a cambio puedes utilizar también todo libro electrónico que te encuentres a tu paso.
    Un besito.

  4. Chichoooor…. espero que cumplas y me mandes lo que encuentres, confío en que seas mi asistente bohemio internacional, que asistentes de textos políticos tendré muchos, pero de relatos underground y demás eres mi única baza!

    Tondo, aixo faré, una bona tria i ja vorem que passa, portare llibres xungos i aixi m’ocuparan molt de temps mental

  5. A vore, doncs…

  6. Te diría que te compraras un libro electrónico y metieras ahí tres millones de libros pero son bastante caros.

    Te mando un link con info por si te interesa o si encuentras algo barato o yo que sé…

    http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/hardware/2006/09/26/155729.php

    Un saludo.

  7. Me temo, Albareto, que ese tipo de inventos se va de nuestro limitado presupuesto, una pena! Ya me las arreglaré para leer alguna que otra letra

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