Asegurados

Hay negocios que me causan opiniones muy negativas. Uno de estos negocios es el de las aseguradoras. Es un negocio redondo. Todo el mundo paga “por si acaso”, la aseguradora se genera un ingreso fijo. Está todo calculado, de forma que pase lo que pase van a ganar. Ganan incluso más de lo que ellos mismos calculan. Todo va manejado por estadísticas. Teniéndolas en la mano, una aseguradora sabe hasta donde te va a cubrir y cuanto te va a cobrar, todo está perfectamente estudiado para sacarte los cuartos.

Esto es lo normal en cualquier negocio, calcular las cosas de manera que haya más ingresos que gastos. Pero lo que siempre me ha parecido terrorífico del negocio de las aseguradoras es que el objeto de comercio es la vida humana y los problemas que puedan aparecer. Seguros de vida, seguros de muerte, seguros laborales, seguros de robo, seguros de enfermedad, seguros de viaje…

La aseguradora es como la banca, siempre gana. No sólo gana siempre, sino que las pocas veces que le toca gastar guita, despliega su ejército de inspectores privados y peritos para gastar lo mínimo o no gastar. En fin, que las aseguradoras son empresas con las que me gusta poco relacionarme.

A todos nos sale la vena previsora. Como pensamos que algo va a ocurrir, o que hay un porcentaje interesante de que algo ocurra, contratamos seguros para los aspectos que nos preocupan. Siempre tenemos en mente pensamientos del tipo “¿y si me pasa esto?”. Al final caemos.

Nosotros no íbamos a ser menos. Nos hemos sacado un seguro de viajes. Las motivaciones de Aurora las desconozco. En mi caso, estoy plenamente convencido de que voy a tener apendicitis en el lugar más inoportuno del país más remoto. Así que con este invento, al menos me costearán el hospital. Que alivio. El seguro de asistencia en viajes cubre gastos de hospitalización, honorarios médicos y medicamentos. También traslados, incluso en avión sanitario especial. Si te pasa algo, le pagan el viaje a un familiar para que vaya a visitarte. Si en casa fallece un familiar, te pagan la vuelta (esto es lo que más me preocupa, no por el dinero lógicamente). En caso de robo, el seguro también te paga una indemnización. Lo más tétrico de todo es que si falleces por el mundo, el seguro se encarga de trasladar tus restos mortales. En fin, si esto me ocurre no estaré muy animado para decir lo típico de “menos mal que tenía el seguro”. Casi prefiero volver fuera de una caja de madera. Da bastante yuyu pensar sobre este tema, pero poniéndonos serios, imagino que si ocurre una desgracia, de lo último que te apetece preocuparse es del transporte de restos mortales, así que dentro de lo malo que sería eso, al menos es una preocupación menos.

Entre vacunas y seguro, vamos viendo cada vez más cercano nuestro viaje. Y es que en menos de dos meses esperamos estar on the road. Qué vértigo.

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Datos de interés:

Seguro de viajes TIVE

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~ por Antonio en enero 2, 2008.

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