Pakistán – Islamabad

Recuerdo muy bien las clases de geografía en 7º de EGB con don Octavio. Nos daban listas con países y sus respectivas capitales para que las aprendiésemos de memoria. A mi me llamaban tanto la atención que hasta me aprendía las capitales de Melanesia o las Antillas Menores, pese a que el profesor nos decía que no caerían en el examen.

Unas cuantas se me quedaron en la cabeza fijadas sin especial motivo, causándome una inexplicable fascinación. Por ejemplo, Burundi capital Bujumbura. Kazajstán capital Alma Ata (ahora es Astaná) y Pakistán capital Islamabad. Sería por su sonoridad al decirlo, no lo se, pero se me metió en la cabeza visitar todos esos países cuyas capitales estaba aprendiendo y especialmente esos tres. En este proyecto que vamos a emprender, se me hacía obligatorio visitar Pakistán.

La situación generada allí por el asesinato de la candidata Benazir Bhutto hace que evalúe seriamente la situación. Como es de imaginar, a nuestras familias no les hace especial ilusión que pasemos por un país al borde de la guerra civil. Ahora está revuelto, pero esta es una típica situación previa a algo peor.

La cosa es ¿qué demonios pasa en Pakistán? Este país, que goza de estado independiente desde 1947, no ha tenido un año en calma prácticamente desde entonces. ¿A qué se debe esta situación de agitación permanente? Su posición estratégica influye bastante. Pakistán es un país que tiene fronteras con otros tan poderosos como China, India, Afganistán, Irán y casi casi con la antigua Unión Soviética (ahora con el independiente Tajikistan, que forma parte junto a otros países del bloque impulsado por Putin de la Comunidad Económica Euroasiática). Ser Pakistán en el mundo es como estar sentado durante la comida en el sitio central de la mesa, por todos lados acabas pringando, entre que tu hermano te pide la ensalada y otro que le acerques el pan estás perdido, aunque por otro lado lo tienes todo a tu alcance. Es el mejor y el peor sitio, depende del poder que tengas. Esta situación suele despertar cierta excitación en los mandamases de países más poderosos, especialmente de Estados Unidos. La historia de Pakistán ha sido, permanentemente, la historia de dirigentes puestos a dedo o mantenidos desde Washington, con multitud de peleas internas, estado de guerra civil abierta o subterránea y lucha religiosa.

En el año 1999, Pervez Musharraf se hace con el poder por medio de un golpe de Estado sin derramamiento de sangre. En este golpe de Estado, el principal perjudicado es el Primer Ministro Sharif, de tendencia islamista moderada que va virando lentamente hacia posturas laicas. Se dice que se hizo más autoritario y más personalista de forma progresiva, lo cuál parece ser que es el fundamento del golpe de Estado de Musharraf. Este último es apoyado por Estados Unidos, al que interesa tener un presidente títere de corte más islamista que maneje el país con mano dura. A Estados Unidos le interesa que Pakistán se mantenga islamizado y domado, porque eso implica mantener un aliado medianamente contento enemistado con sus potentes vecinos, lo cual le garantiza a EEUU cierta posición en la zona. Un lío de mil demonios, vaya. Por eso apoyan sin ningún tipo de complejos a Pervez Musharraf, que además con la guerra de Afganistán se transforma en aliado fundamental en la cruzada fanática del presidente Bush. Esto es bastante paradójico puesto que con Musharraf en el poder la islamización de la sociedad aumenta, aunque el ejército, que dirige el país, se mantiene apartado de esta. El mundo islamista militante, sin embargo, se organiza malamente por lo que a priori no causa demasiado peligro político. La gente es musulmana, la sociedad está islamizada pero los musulmanes militantes, aunque activos, no son capaces de plantear una alternativa de gobierno seria. El apoyo de Musharraf a la guerra contra Afganistán causa un gran revuelo porque la sociedad, pese a carecer de organización, tiene un fuerte sentimiento religioso. Digamos que la clave en este asunto está en la incapacidad de organizarse de los sectores islamistas, pero esto no implica que no sean capaces de dar guerra y movilizarse unitariamente cuando la ocasión lo requiere. La población, por lo tanto, a la larga acaba estando descontenta con Musharraf y con Estados Unidos.

Antes que el célebre Sharif, fue primera ministra la mentada Bhutto. Esta mujer, hija de un antiguo primer ministro trágicamente asesinado, responde al típico perfil de hija de dirigentes de países del tercer mundo que recibe educación en prestigiosas universidades anglosajonas. El partido de Bhutto promueve políticas de centro izquierda y muchas dosis de “democracia a la occidental”. Sin embargo al llegar al gobierno apenas hace nada de lo que promete, se emborracha de poder, comete varios delitos de corrupción y pasa de un programa electoral que promueve una serie de leyes en beneficio de la situación de la mujer al apoyo a los talibanes en Afganistán. Se ve que Bhutto es una joya que al final sale por patas del país y es incluso perseguida por la Interpol por sus delitos. En 2007 vuelve a Pakistán con un apoyo internacional tremendo y la cosa se remueve. El panorama queda más o menos con Sharif reclamando elecciones, los musulmanes revueltos contra Musharraf por su alianza con EEUU, el cual intenta dar golpes de autoridad contra los dirigentes islámicos y se montan varios tinglados como el asunto de la mezquita roja. El antiamericanismo, creciendo. Y de repente aparece en escena la hija pródiga, con unos medios a su alcance bastante superiores a lo esperado, que parece que va a devolver la auténtica democracia al país. Me atrevo a pensar, debido a que mi mente siempre va por los derroteros de lo peor, que tal vez en EEUU se cansan de Musharraf y la imagen que da y promueven a una nueva candidata que en realidad no es ninguna novedad. Cuando EL MUNDO y EL PAIS coinciden en hablar de una persona como Bhutto como si fuera la gran esperanza democrática del mundo mundial, yo me echo a temblar. Como diría La Polla Records, yo jubilo a mi muñeco, pongo otro orgulloso y con mi ayuda militar yo lo pongo a gobernar mi finca particular.

Bhutto sufre un intento de atentado al poco de llegar al país, tras el que hay sospechas de que está la mano de los servicios secretos. Al segundo intento es asesinada y varios civiles más van de propina al hoyo. El primer intento suena a que Musharraf no está demasiado contento con la maniobra que se cuece en la trastienda. En el segundo se habla de un matrimonio político de conveniencia entre Musharraf y Bhutto, lo que habría irritado a los islamistas más radicales. Se habla de que Al-Qaeda está detrás del atentado, pero Al-Qaeda lo desmiente…. De cara a la prensa todo son buenas palabras e intenciones por parte de todos, porque al final ni EEUU va a decir que ha cambiado la orientación de su apoyo ni Musharraf va a decir que no le hizo mucha gracia la cosa, así que todo quedará, me temo, de puertas adentro. En medio de todo, Sharif, que siendo bastante corrupto parece el único medianamente honesto.

Difícil solución tiene Pakistán en estos momentos. Desde su nacimiento como Estado independiente, las guerras de poder han sido constantes. La corrupción, las redes clientelares, la mano invisible del amigo yanki, la complicada situación geoestratégica de Pakistán y, lo peor de todo, la siempre letal ambición del ser humano ávido de poder, dispuesto a matar a quien sea por hacerse con su parcelita. Cuando se entra en esta vorágine, todo se hace más difícil porque es harto complejo que aparezcan personas honestas que abandonen este círculo vicioso, permanezcan inasequibles al desaliento, luchen contra viento y marea, mantengan su proyecto por encima de cualquier promesa extranjera y lleven la calma al país. Todo indica que lo que venga no va a ser mucho mejor. Pues, ¿Quién saldrá?. Hay pocas opciones. Si EEUU coloca una nueva marioneta, esta no contará con el apoyo del pueblo y el ambiente seguirá crispado. Si se monta un circo electoral, hay bastantes posibilidades de que quien salga elegido acabe cediendo a las presiones que tendrá por todos lados o se vuelva ciego de poder como ocurrió con sus predecesores. Lo único beneficioso para el pueblo sea que tomen el poder iniciativas con amplio apoyo popular. Esto garantizaría la paz interna un tiempo. Dentro de la improbabilidad, la iniciativa popular más probable sería una revolución islámica hacia la constitución de una República al estilo iraní. No sería mi opción favorita, pero sí una opción acorde a la realidad. Otra opción, todavía dentro de la improbabilidad pero mucho más improbable si cabe, sería la construcción de una alternativa de corte socialista marxista o incluso de un tipo intermedio como sería socialista panárabe al estilo de Siria. Cualquiera de estas dos últimas opciones, cualquier revolución popular de corte socialista o islamista garantizarían por cierto tiempo, como decía, cierta estabilidad interior. Pero estas opciones disgustarían al gran amo del mundo, así que las conspiraciones teledirigidas serían constantes y si el gobierno que exista no se fortalece lo suficiente, acabaría desestabilizado tarde o temprano. Chungo panorama.

Se me hace complicado viajar a cualquier país sin entender minimamente de donde vienen y hacia donde van. Será mi enfermizo acercamiento al materialismo dialéctico el que me hace prestar atención a todos estos detalles. Así está la cosa en Pakistán, no parece el país más indicado para visitar próximamente y salir airoso. Otra cosa serán sus gentes, su pueblo, en el que estoy seguro de que habrá personas maravillosas. Pese a lo muchísimo que nos gustaría conocer este país, especialmente por mi vieja e infundada fijación, meternos en la boca del lobo no nos hace mucha ilusión, por lo que llegado el momento tendremos que plantearnos seriamente qué hacer al respecto.

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~ por Antonio en enero 1, 2008.

4 comentarios to “Pakistán – Islamabad”

  1. Lo cierto es que republicas de corte socialista o marxista estan muy mal vista en paises musulmanes. En afganistan se revelaron (y no es coña) por mandar escolarizar a las mujeres y por las politicas de igualdad (entre otras) y a dia de hoy no se han calmado los animos. Luego también es una situación muy dificil por las etnias, tayikos, kazajos, pashtunes, chiies, sunnies … centroasia es un hervidero y puede petar por cualquier lado. Por duro que resulte siempre que optan por paises multietnicos acaban a tiros o peor (en yugoslavia sin ir mas lejos) y si le sumamos las tensiones con la india, el movimiento en la frontera afgana y la situacion interna … yo no pararia mucho tiempo por alli y si te empapas de donde esta la embajada de antemano mucho mejor (por si las moscas)

    Un beso en;) y ya te invitare a bocatas de nocilla con sirope cuando vuelvas

  2. Mi solución ideal sería hacerme presidente del país y así mejor nos iba a ir a todos

    Besitos rudeboy 😉

  3. jajajaja y de la escalera no te olvides!

    Suerte campeon

  4. Dónde se ha de votar?

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