La mayoría de la gente es lerda

Poquito nos queda para irnos de viaje. Cruzo los dedos y espero que no pase nada lo suficientemente grave para motivar un cambio radical de última hora.

Poco nos queda de aguantar a tanto madrileño mequetrefe. Si no lo digo reviento, la mayoría de la gente es lerda. Insolidaria y estúpida. Gente con el ombligo más grande que su propia cabeza, con un ego mayor que el miembro de Rocco Siffredi. Aquí todos van a lo suyo y nadie mira por nadie. Es la ley de la jungla.

Estos días está en boca de todos la huelga de trabajadores de servicios de limpieza del Metro de Madrid. Una huelga justa que pide cosas justas. Reducción de la jornada semanal de 40 a 35 horas, equiparación de los salarios de los trabajadores, creación de una bolsa de trabajo, pago de un plus de toxicidad, contratos indefinidos… vaya, que no están pidiendo colectivizar el Metro y dirigirlo mediante soviets obreros, cosa que tampoco estaría mal.

Me da por viajar en Metro y lo veo lleno de mierda. Cosas que pasan si está en huelga el servicio de limpieza. Por mi parte, viendo que las reivindicaciones son justas, pongo mi granito de arena tirando la propaganda que me reparten al entrar y haciéndola un gurruño en el suelo. Más mierda es igual a más presión, por tanto más solidaridad.

Luego consulto a la gente, escucho el sentir popular y ¿qué hacen? Echar pestes de los huelguistas. Que si son unos vagos. Que si por qué tengo que aguantar yo que el Metro esté sucio. Que si esta gente quiere vivir del cuento. Que hace falta mano dura. Que si no quieren sueldos bajos que se busquen otro empleo. Que si yo voy a lo mío y ellos que vayan a lo suyo. Que yo curro en lo mío y también estoy puteado. Aquí muchísima gente es tonta de los cojones. Teniendo en cuenta que el 80% de la gente de este nuestro querido Estado de las narices cobra entre 800 y 1200 €, es decir, son asalariados, son curritos, pues dan ganas de arrancarse las venas y disecarlas. Más adelante esta gente se quedará en la puta calle o les joderán la vida en el curro. Y como no quedarán más huevos, se irán a la huelga. Para que el resto de la peña diga que si son unos vagos y unos mangarranes. El colmo de todo es que en muchos hay bastante resquemor, muchas ganas de que todos estemos jodidos. Es esa otra característica de nuestra tierra, como yo estoy jodido y no tengo narices para rebelarme, lo que quiero es que tu estés jodido también, que esté jodido hasta el apuntador. Así me amargo menos, si todo lo que veo a mi alrededor es gente tan jodida como yo.

Entre esta gente que habla por hablar, están los que se mojan poco o los correctitos. Los progrecillos bienpensantes. Esos que te dicen que claro, que esa no es manera de hacer las cosas. Esta gente en el fondo es la más feliz porque piensan que estando sentados sin moverse, un día por arte de magia la patronal va a pedir al gobierno que instaure un salario mínimo interprofesional de 3000 euros.

Como cada vez somos más señoritos, cada vez nos creemos más el cuento de la clase media que no es obrera, queremos ir en el Metro limpito y que nos abanique un pivón en tanga. Estaría chulo hacer un viajecito en Metro y en vez de ir sentado en las sillas estas de plasticurri fuésemos en un jacuzzi con una botella de Moet Chandon. Como el Metro está sucio, la culpa es del servicio, de nuestras chachas, de la keli. Que subiditos vamos todos. Aquí todo Dios se cree el Marqués del andén. Entonces a cagarnos en los limpiadores y lo sucio que está todo. En esta ciudad insolidaria todos se cuidan mucho de hacer algo por los demás. En vez de culpar a Metro de Madrid, que no hace más que subir el precio de billetes y abonos de manera desorbitada, pero que se niega a repartir sus migajas entre los que lo mantienen limpio, pagamos el pato con el eslabón más débil. El problema es que el enemigo que tenemos no es tanto el capital como sistema económico, sino el capital insertado en la mente de tantos currelas que quieren subir y subir por encima del resto. No olvidemos que la mayoría de votantes de la ultraderecha son clase obrera. Así que el enemigo está entre nosotros.

A veces el panorama de esta ciudad es tan desalentador, la gente es tan pava, que estas cositas que inflan tanto las narices se suman a la lista de “motivos para irse”. A toda esta gente con la que convivo, esta gente que te pisa si te descuidas, estos obreros subidos a la parra, les va a echar de menos su mare. Porque yo echaré de menos a lo poco decente que hay en esta villa, como los currantes que están haciendo la huelga y peleando por lo suyo, y por la gente que sigue dando guerra en todos los campos de batalla. Al resto les pueden dar por saco.

Esto no es aislado, esto es el pan de cada día. Este tipo de actitudes me recuerdan a una historia familiar. Una señora vecina de mi abuela acusó a la que era la abuela de mi abuela (o sea, mi tatarabuela) de que había exclamado cierta expresión hiriente hacia unos aviones nacionales que sobrevolaban su casa. La finalidad de ese chivatazo no era otra que quedarse con el piso de mi tatarabuela. No se si esta mala hostia, esta envidia hacia los demás es propia sólo de Madrid, de Castilla, o es internacional. Pronto lo comprobaré.

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~ por Antonio en diciembre 26, 2007.

Una respuesta to “La mayoría de la gente es lerda”

  1. cuanta razón tienes, amigo

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